Cielo azul con nubes naranjas
Maria Alejandra Celis Yanes

Maria Alejandra Celis Yanes

Coach holística, guía espiritual y especialista en duelo. Autora del libro "De las Cenizas al Amor". Maestra de Meditación y Reiki.

¿Por qué las personas evitan enfrentar el duelo?

En nuestro paso por la vida, inevitablemente nos encontramos con pérdidas emocionales que nos causan dolor y sufrimiento. Ya sea por el fallecimiento de un ser querido, una relación que termina o cualquier otro tipo de despedida, dar la cara a situaciones tristes puede ser abrumador. Aunque es importante vivir este proceso para sanarlo, es común que muchas personas eviten enfrentar el duelo y las emociones profundas que aparecen con él. Antes de saber las razones, quiero definir, ¿qué es el duelo?

Mujer experimentando dolor emocional tras una pérdida

Duelo es la respuesta natural y normal ante una pérdida de cualquier tipo. Es el período de ajuste y sanación que se vive posteriormente, donde las personas procesan sus emociones y aprenden a vivir de manera diferente luego de la ausencia de algo o alguien que tenía un lugar importante en sus vidas.


¿Cuáles son las razones por las que evitamos enfrentar el duelo?

Hoy descubriremos algunos motivos por los que evitamos vivir esta experiencia conscientemente y cómo podemos abordarlos de manera saludable.

  1. Resistencia a sentir: El proceso de duelo puede desencadenar emociones intensas como tristeza, enojo y desesperación. Tenemos miedo a sentir y algunas personas no lo afrontan para evitar esos sentimientos tan profundos y dolorosos.
  2. Cultura de la positividad: Vivimos en una sociedad que valora la felicidad y la actitud positiva. En este contexto, enfrentar la aflicción y el pesar puede percibirse como un signo de debilidad. Por lo tanto, muchos prefieren evadirlo para no parecer “personas negativas” y complacer ese estándar social que nos pide ser positivos a pesar de todo.
  3. Temor a ser vulnerables: Mostrar nuestras emociones más frágiles puede hacernos sentir expuestos e indefensos. Por eso buscamos proteger nuestra seguridad y autoestima huyéndole a la vulnerabilidad.
  4. Falta de apoyo adecuado: En ocasiones las personas sienten que no tienen el apoyo emocional especializado y necesario para enfrentar este vacío emocional. Creen que no hay personas que entiendan y respalden sus sentimientos, por eso tienden a aislarse y no compartir lo que les pasa.
  5. Idea de inmediatez: Existe la creencia errónea de que el duelo es un proceso breve que deberíamos “superar” rápidamente. Como sociedad hemos desarrollado baja tolerancia a la frustración y esto, lejos de ayudar a sanar lo que sentimos, no permite que se desarrolle naturalmente y pueda ser procesado en cada uno de sus momentos.
  6. Miedo al olvido: Algunos temen que hacer un proceso de recuperación signifique que puedan olvidar o deshonrar a la persona o situación que han perdido. Existe el temor a que las memorias y conexiones se desvanezcan y que al procesar todo lo que se siente también se pierda parte de lo que hizo especial a esa persona, trabajo, país, o cosa en nuestras vidas. Esta preocupación puede generar la sensación de que no le estamos dando el valor adecuado a lo que perdimos y, por ende, evitemos enfrentarlo en lugar de aceptarlo. Entender estas razones y reconocer si nos identificamos con alguna de ellas puede darnos la posibilidad de comenzar a trabajar en nuestra situación para lograr superarla, lo que es fundamental para el bienestar físico, emocional y mental.

¿Cuáles son las circunstancias que ocasionan emociones conflictivas?

Todas las relaciones ya sean familiares, sociales, de trabajo o sentimentales pueden terminar en cualquier momento. Pero además de los eventos más comunes como la muerte, un divorcio, la ausencia de una mascota, un cambio de trabajo o despido laboral, también hay muchas experiencias que generan dolor emocional. Te doy algunos ejemplos:

  • El cambio de domicilio o mudanza a otro país.
  • Graduarse de la escuela o ir la universidad.
  • El fallecimiento de un excónyuge.
  • Terminar con una adicción.
  • El matrimonio.
  • El retiro o jubilación.
  • Cambios financieros positivos o negativos.
  • Problemas legales.
  • Enfermedad propia o de un familiar.
  • Que los hijos dejen el hogar, o el llamado “nido vacío”.

¿Cómo sanar las pérdidas y encontrarles significado?

El dolor es una respuesta normal a la pérdida, pero no hemos sido educados para verlo así, ni para manejarlo adecuadamente. Sufrir una aflicción está relacionado con el corazón y no con el cerebro. La mente no es el instrumento idóneo para procesarla y es por lo que sanar el dolor emocional sigue siendo un gran problema. Y no es que el intelecto sea inútil en el proceso; de hecho, estás leyendo sobre el tema, que es una actividad que realizas con tu cerebro.

Abrazar cada proceso y sentir el dolor nos da el gran regalo de poder sanar de una manera adecuada y encontrar un significado en lo que nos sucede. Significa tener la oportunidad de recuperarnos y sentirnos mejor, hallarle un nuevo sentido a la vida sin el temor de volver a ser lastimado. Y más importante aún, aprender las habilidades para enfrentar la incomodidad de perder.


¿Qué hacer para enfrentar el duelo de manera saludable?

Nos enseñaron cómo adquirir las cosas, pero no, qué podemos hacer cuando las perdemos. Por
eso aquí te comparto algunas sugerencias que considero valiosas:

  • Busca apoyo en gente en la cual confíes: Hablar con amigos, familiares, incluso un terapeuta o especialista, te puede brindar el apoyo que necesitas para vivir tu proceso. Ser escuchado sin juicios es un gran regalo para procesar eso que sientes de manera efectiva.

Mujer acudiendo a especialista en duelo

  • Permítete sentir: Reconocer, expresar y dar espacio a tus emociones, por más dolorosas que sean, es esencial para el proceso de recuperación. Nadie dice que sentir esas emociones de tristeza, rabia y soledad es fácil, pero es lo más saludable para tu vida. Al final todo pasa, y esas emociones cambian.
  • Establece límites y formas de hacerlo: Es importante que dispongas de un tiempo para mirar eso que te duele, establece cómo y cuándo procesarlo. No le des largas, mientras más rápido comiences a revisar esa relación, las memorias, los momentos vividos, incluyendo los que te causaron molestia o dolor, más fácil será recuperarte y continuar con tu vida. Hacerte consciente de tus límites y de lo efímera que es la vida, evitará que te quedes atrapado en un ciclo interminable de dolor.
  • Encuentra maneras de recordar y conmemorar: En lugar de temer al olvido, encuentra maneras significativas de honrar a la persona o situación perdida. Esto te ayudará a soltar sin olvidar, y darte permiso para que otra situación o persona se pueda manifestar de manera mágica y positiva en tu vida.

Recuerda la vida continua y quedarte sin procesar tu duelo puede convertirse en otra pérdida, esta vez de tiempo y oportunidades, que pueden estar allí, justo a la vuelta de la esquina.

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